El 'ruido', música para los oídos

música y literatura

R. Dudanski, el inglés que trajo a la ciudad a Joe Strummer publica el libro 'Londres ciudad okupada, protopunk y más allá'

El 'ruido', música para los oídos
El 'ruido', música para los oídos / Julian Yewdall
Alba Rodríguez

17 de febrero 2018 - 02:35

Granada/Para un amante de la música, poder pisar el suelo adoquinado de, pongamos, Walterton Road -o para los que tienden a la idealización y la localización rápida, Candem-, cruzar de madrugada las calles entre la neblina helada y el flúor de las farolas u oler la humedad y el desamparo de una sociedad que se fuerza a perder la costumbre de ser por genética altamente industrial, es como para el dueño de un Compro Oro alcanzar El Dorado. Esto es el Londres de los 70, el del punk incipiente, cuando se olía el cambio y el ruido era música para los oídos. Esto es Londres ciudad okupada. Protopunk y más allá. Una memoria musical desde los márgenes y es un libro firmado en Granada.

El protagonista de esta autobiografía cargada de historias que despiertan envidias a los nostálgicos de tiempos donde okupar una vivienda y derramar arte y libertad por sus paredes era posible, se llama Richard Dudanski y fue quien trajo a Joe Strummer a esta ciudad.

La historia es larga pero la música hace de pegamento entre lo personal y artístico y lo meramente azaroso que es lo que al final define la existencia. El Richard Dudanki de 21 años no sabía tocar la batería cuando entró a formar parte de su primer grupo, The 101'ers, a falta de una semana para el primer concierto. Azaroso, precipitado e inflexivo. Años más tarde el mismo Richard rechazó ser el drummer de The Clash, cuando nadie imaginaba que el punk viviría en la mutación entre el género musical y un modo de entender la vida. Como tantos géneros. Licencias que se toma la música.

Los de Richard, son los ojos testigos y partícipes de muchos de los momentos clave de la historia del rock británico en las décadas de los 70 y 80. Snakehips -caderas de serpiente- como le apodó Strummer, nació en la isla de Sheppey en 1952 y es un músico sin género, como él cuenta, toca lo que le echen y ha formado parte de grupos de sonidos muy dispares -aunque obviamente la genética de sus comienzos es en el 'protopunk' y el ruido inglés-.

Este libro, en el que cuenta sus andanzas -la mayoría acompañado de Strummer- contiene además más de cincuenta fotografías y de dibujos. Muchos de ellos firmados por Esperanza Romero, con quien empezó una relación que se mantiene hasta la actualidad y quien sirvió de puente entre Andalucía y Londres. Tanto es así, que la hermana de esta malagueña, Paloma Romero, conocida en el ámbito artístico como Palmolive -fue batería de varios grupos punk y musa de la canción Keys to Your Heart- mantuvo también una relación con Joe Strummer. Fue gracias a ellas que los ingleses tomaron contacto con Lorca y el Machado de Paco Ibáñez así como todo lo que llevó a Strummer a ser un hijo adoptivo de esta ciudad. El cóctel cultural y los puentes aéreos estaban servidos.

"Este libro es una autobiografía que cuenta desde que en el 74 empecé a tocar y ocupábamos casas, cuando aún se podía", comenta entre risas Dudanski. Ahí comenzó esta historia de punk y vidas impetuosas, en el año 74 y en el número 101 de Walterton Road, su primer beso a la Londres okupada.

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