Juana no estaba tan loca

ayer y hoy

Se investiga la locura de Juana I

A lo mejor su padre Fernando no era tan 'católico', ni su marido Felipe era tan 'hermoso'

En la Capilla Real de Granada, Juana tiene su morada.

Pradilla. Doña Juana la Loca. Museo del Prado.
Pradilla. Doña Juana la Loca. Museo del Prado. / J.L.D.
José Luis Delgado

21 de junio 2021 - 03:07

En la semana de san Juan, recordemos a nuestra vecina Juana. El haber nacido frente a la Capilla Real, donde se hallan, creo, los restos de Juana la Loca, de su marido Felipe el Hermoso y de su padre Fernando el Católico, me han hecho sensible al acercamiento de esos vecinos de mi barrio, y en especial de Juana I de Castilla. (Ver mi artículo Juana la Hermosa, no la Loca, en Granada Hoy, 2014).

¡Qué mala es la ambición por el poder! Se cometen barbaridades por seguir ostentando coronas y ocupando tronos. La Historia está plagada de ejemplos. Desde los egipcios de las pirámides a los inquilinos de La Moncloa. Y cada vez que nos asomamos a nuestro pasado nos asaltan las dudas. Nos referimos ahora al periodo de principios del siglo XVI cuando recién muerta Isabel la Católica en 1504, Juana fue reconocida reina de Castilla en las Cortes de Toro el 11 de enero de 1505 mientras su padre Fernando quedaba como ambicioso regente.

Juana reina de Castilla.
Juana reina de Castilla.

Pero concurrieron estos acontecimientos. Muerta la reina Isabel queda Fernando viudo hasta que de nuevo se casa con Germana de Foix a la que deja embarazada en espera de un nuevo hijo que sería el heredero. Piensa quitar de en medio a su hija Juana I de Castilla, por entonces ya viuda, encerrándola en Tordesillas en febrero de 1509, argumentando que no estaba bien de la cabeza. Un estorbo menos. La codicia del rey Fernando se vio truncada al perder el hijo su segunda esposa; se llamaba Juan y solo vivió 24 horas. Pero pasaron más cosas.

Encuentran los investigadores un documento en el Archivo de Simancas que pone en duda la locura de Juana, por lo menos en estas primeras fechas (1505), y deja en evidencia las ambiciosas intenciones de su padre. Se trata de una carta que la reina Juana dirige desde Bruselas al señor de Veyre, fechada el 3 de mayo de 1505: “…me juzgan que tengo falta de seso y me levantan falsos testimonios, igual que se los levantaron a nuestro Señor…hablad con el rey mi padre (Fernando) porque lo que esto publican no solo lo hacen contra mí….Yo sé que el rey mi padre tiene quejas de mí, pero esto debiera quedar entre padre e hijos. Si en algo yo usé de mi pasión no fue sino por celos…”. En otra ocasión vuelve Juana a manifestar esto hablando de su padre: “no falta quien diga que le place gobernar nuestros reinos…”.

Cuando Juana quedó viuda le apareció un novio, el rey Enrique VII de Inglaterra que pidió al padre la mano de su hija. Un nuevo matrimonio y su posible descendencia ponía en peligro el reinado del ambicioso Fernando el Católico, máxime cuando esperaba ese hijo de su segundo matrimonio que murió a poco de nacer; corría el mes de abril de 1509; pero, mira por donde, unos días después muere también el pretendiente de Juana, Enrique VII. Otro estorbo menos. Lo suyo era pues dejarla encerrada en Tordesillas y así quedaba separada del mercado matrimonial la pobre Juana, que estaba, aún y a pesar de los hijos habidos y amamantados, de muy buen ver. Juana era hermosa.

Bartolomé Ordoñez. Mausoleo de Felipe y Juana. Capilla Real. Granada.
Bartolomé Ordoñez. Mausoleo de Felipe y Juana. Capilla Real. Granada.

También resulta un poco rara la súbita muerte de su propio marido Felipe el Hermoso en septiembre de 1506 cuando apenas tenía 28 años. ¿Fue el agua fría bebida tras unos juegos? ¿Fue la peste que asolaba Burgos por entonces? ¿Fue algo provocado por el propio suegro Fernando que no lo podía ni ver? Otro estorbo menos para las ambiciones de poder del católico rey.

Tordesillas. Monumento a Juana la Loca.
Tordesillas. Monumento a Juana la Loca.

Es verdad que quedan pocas dudas sobre la locura de Juana; pero está en cuestión si fue una enfermedad sobrevenida a una mujer que se siente triplemente engañada por su padre, por su marido y hasta por su propio hijo Carlos. Surge la pregunta ¿qué mujer no acabaría loca ante esta catarata de aborrecibles acontecimientos y todos familiares? Querida Juana, ahora por san Juan, un vecino de la Capilla Real de Granada te tiene en su crónica recordada.

stats