Los días de 'nueva normalidad' que han resucitado el coronavirus en Granada

De las primeras reuniones a las bodas; del pequeño clúster al sembrado de brotes por la provincia

Los días de 'nueva normalidad' que han resucitado el coronavirus en Granada
Los días de 'nueva normalidad' que han resucitado el coronavirus en Granada

Unos días antes de llegar al 21 de junio, esa fecha señalada en rojo en el calendario de la desescalada porque representaba el final del estado de alarma, Granada había conseguido convertirse en una provincia casi libre de Covid, con unos datos mínimos de nuevas infecciones. Pero dos semanas, después el panorama ha cambiado de forma radical. La nueva normalidad, la movilidad y las ansiadas reuniones de amigos y familias han resucitado el coronavirus y ya cuesta llevar la cuenta de los brotes surgidos día a día.

El mes de mayo fue para esta provincia el tiempo de la verdadera desescalada, y no sólo del confinamiento. Después de un abril negro, también el virus fue haciendo mutis hasta que comenzó junio y Granada presentaba unos datos de contagios tan mínimos que sus gobernantes locales y autonómicos no dejaron de reclamar al Gobierno central el paso exprés a la fase 3 del desconfinamiento, incluso sin esperar las dos semanas de rigor en la última etapa.

Sanidad lo autorizó y el 8 de junio Granada y Málaga acompañaron al resto de Andalucía en su última fase de la desescalada con unas cifras de contagios que no se diferenciaban apenas de todo el territorio. Esto trajo el primer cambio fundamental en las rutinas diarias: la autorización para moverse por todas las provincias de la Comunidad.

Encuentros en la tercera fase. Ese fue el nombre popular con el que se conocieron las infinitas reuniones de amigos y familiares que, después de varios meses de aislamiento, se organizaron en pocos días: estudiantes universitarios que volvían para reencontrarse con sus compañeros, familias que podían volver a contactar con sus mayores, barbacoas, fiestas y celebraciones varias. El periodo de incubación del virus ha demostrado casi de forma matemática sobre el calendario, que esos días fueron claves en el surgimiento de nuevos brotes de contagio.

Ni siquiera hubo que esperar a ese domingo 21 de junio del final del estado de alarma (cuando se permitió un nuevo avance: la movilidad por España) para que Granada recibiera la noticia de su primer foco de coronavirus en mucho tiempo. El viernes anterior, 19 de junio, la Junta informaba de un pequeño "clúster" de una decena de personas que habían resultado contagiadas tras la celebración de una reunión familiar.

Una comida en Las Gabias, una barbacoa en La Malahá, los posteriores contactos con vecinos y amigos en Belicena... El resultado fue que esas reuniones han derivado en una sucesión de nuevos brotes y el engorde progresivo de los que comenzaron con pocos casos. Y hasta la exportación de casos fuera de la provincia cuando algunos de los participantes en las reuniones volvieron a sus lugares de origen. Primero se conoció el contagio de Torre Pacheco (Murcia) y hace pocos días Salud confirmó que el brote de la Axarquía malagueña también tuvo su origen en una comida en Granada.

La mayor parte de estos nuevos contagios de los días de nueva normalidad se han concentrado en Granada capital y su Área Metropolitana, siguiendo el mismo patrón que el inicio de la pandemia en la provincia en marzo pasado, cuando ambos distritos sanitarios se convirtieron en las zonas más conflictivas de Andalucía, junto a Málaga capital.

Pero la Costa Tropical también se ha visto salpicada en los últimos días. Salud ha confirmado un brote en Motril, donde podrían haberse contagiado decenas de personas que asistieron a otra celebración, esta vez una boda.

La Junta advierte de que es un momento "crítico" para apelar a la prudencia de los ciudadanos, aunque incide en que Salud tiene la situación bajo control, a diferencia de lo ocurrido en marzo, cuando los contagios se sucedían a un ritmo que era imposible hacer labores de rastreo para aislar los casos. Tampoco estaba preparado el sistema para esa compleja tarea; y ahora, según reitera el Gobierno andaluz, hay una red que trabaja sin descanso para evitar la propagación del virus.

Los protocolos que se han establecido tanto dentro del sistema sanitario como fuera (en centros de trabajo, residencias y grandes empresas), para detectar posibles contagios, incluso asintomáticos, también está permitiendo que afloren casos positivos que en otro tiempo habrían campado sin control alguno propagando el virus entre los miles de contactos diarios.

Uno de los requisitos establecidos por el Ministerio de Sanidad para autorizar las sucesivas fases de la desescalada en Andalucía fue la puesta en marcha de esa red centinela, con personal específicamente formado y dedicado al rastreo de nuevos casos. La realización de un gran número de pruebas PCR, tanto a los casos sospechosos en atención primaria, como a personas sin síntomas que han tenido contacto, es otra herramienta imprescindible para mantener el virus bajo control.

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