Homenaje a la memoria de un periodista

Entrega del Pozo de Plata a Antonio Ramos Espejo

Recibe el aliento y el cariño de cientos de admiradores y amigos en el Museo Casa Natal Federico García Lorca.

Se le otorgó el premio por su aportación a la obra del autor del 'Romancero Gitano'

Ramos Espejo recibe el Pozo de Plata de manos del presidente de la Diputación.
Ramos Espejo recibe el Pozo de Plata de manos del presidente de la Diputación. / Álex Cámara

Granada/Porque Antonio Ramos Espejo ha sido el espejo -y perdonen el juego de palabras- en el que muchos periodistas nos hemos mirado. Porque él fue un reportero que sacaba a la luz las injusticias sociales que se cometían con los más débiles.

Porque es un escritor con el alma blanquiverde y esencial para comprender la Andalucía del siglo XX. Porque es un referente en el periodismo. Porque ha llevado su humanidad y su buen hacer en todos los medios en los que ha trabajado y en los centros en los que ha dado clase. Porque es una voz necesaria e inconfundible en el periodismo y la historia cultural y política de Andalucía.

Por todo eso y por mucho más un buen puñado de personas nos reunimos en Fuente Vaqueros con la intención de homenajearlo. Siempre he dicho que homenajear a un veterano que ha dado ya todo por una profesión tiene algo de triste y algo de hermoso.

Por un lado, a esa persona ya no se le exigirá más, se le dirá que ya su gloria se ha acabado, que no tiene por qué esforzarse y que debe decir adiós a todo lo que ha sido. Pero por otro la celebración se puede convertir en motivo de orgullo para el agasajado, un estímulo a su vida a la vez que poder disfrutar del cariño de sus familiares, amigos y admiradores.

Y eso es lo que fue más que nada el homenaje: una demostración de cariño de muchas personas venidas de todas partes de Andalucía hacia un hombre que lo ha sido todo en una profesión. La justificación del acto: el estreno de Luna negra, la tercera entrega de la trilogía sobre García Lorca ideada por el homenajeado sobre un viaje a México que el poeta nunca realizó.

El homenaje comenzó con la entrega del Pozo de Plata en la Casa Museo Federico García Lorca. Caía la tarde y en las parras del patio colgaban las primeras uvas. Nada más aparecer en el patio, Antonio recibió un aplauso colectivo. "Gracias a todo, os quiero", dijo con la voz entrecortada por la emoción. "Hoy tengo el honor de recibir el Pozo de Plata que me ha entregado el presidente de la Diputación", escribió en el libro de firmas. Fue imposible articular unas palabras de agradecimiento porque la emoción del momento se lo impidió.

Un líder moral

El Pozo de Plata es un galardón que concede todos los años el Patronato García Lorca, de la Diputación de Granada, y que distingue a las personas que se han caracterizado por sus estudios sobre la figura del autor del Romancero Gitano.

Antonio Ramos es una de ellas ya que ha escrito mucho y bien sobre Lorca, además de haber sido uno de los instigadores, como periodista que airea los acontecimientos, del primer homenaje que se le rindió al poeta en junio de 1976 en la plaza del pueblo.

Las palabras de reconocimiento al homenajeado se sucedieron en una cascada de admiración y cariño. "Una gran figura del periodismo andaluz, alhameño de nacimiento, que ha sido un gran colaborador del Patronato y la Casa Museo", dijo de él el presidente de la Diputación, José Entrena.

Ya en el teatro, donde se iba a proyectar el documental, comenzaron las intervenciones. Fátima Gómez, diputada en funciones de Cultura y Memoria Histórica, dio la bienvenida y Alejandro Víctor García fue el conductor del acto.

Alejandro recordó cuando recién licenciado en Filosofía se acercó al Diario de Granada, recién abierto, y Antonio Ramos le ofreció que escribiera una columna diaria. "Desde entonces me convertí en su discípulo, en su cómplice, en su amigo. Nos enseñó a todos que escribir en un periódico es un examen moral diario con uno mismo y un compromiso con la sociedad".

"Nos enseñó que los periodistas tenemos más un servicio con los lectores que con las empresas", dijo en otro momento de su intervención. Alabó la memoria del homenajeado, al que todos iban a que les diera el dato oportuno para elaborar la crónica o un reportaje. "Era la memoria viva de la redacción, no esa memoria corta e incierta que tenemos con internet".

Intervino después Francis Romacho para demostrarle en primera persona todo el cariño que siente por él. Todos los párrafos los encabezaba con "Querido padrino" para, a continuación, recordar las ciento y una peripecias que pasaron juntos en aquel "proyecto que fue un sueño profesional y un rompecabezas empresarial" que resultó ser Diario de Granada.

"Querido padrino, pienso en ti y en tu compromiso radical contra la dictadura y por eso hoy te reivindico". Habló del liderazgo moral e intelectual de su amigo y su importante aportación al andalucismo. Todo eso con una lombriz de emoción agarrada a su garganta. "Andalucía es tu nombre. Gracias por tu periodismo", dijo Romacho antes de abrazar a Antonio Ramos.

Un referente del periodismo

El expresidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla, tomó la palabra para decir que "eso que dicen que Antonio Ramos es el inventor del periodismo andaluz, es la puñetera verdad".

Recordó al homenajeado como ese tutor de políticos jóvenes "a los que teníamos que pedir su bendición cada vez que teníamos un proyecto que sacar adelante". "Antonio fue el primer periodista que empezó a escribir sobre Andalucía desde una visión que trascendía a los localismos y a los provincianismos, como un concepto global", señaló después.

Terminó el turno de intervenciones el director general de Canal Sur, Joaquín Durán, quien recordó los muchos años de magisterio periodístico de Antonio Ramos en la Facultad de Periodismo de Sevilla. Lo tachó de un "referente importante e imprescindible que buceó en el pasado para recuperar la democracia". "Un hombre que necesita crear y contar, que es lo que ha hecho toda su vida", fue otra de sus frases sobre el homenajeado.

Alejandro Víctor dijo que mucha más gente y amigos podrían haber hablado de Antonio Ramos, grandes amigos como Antonio Checa, Manuel Gómez Cardeña, Javier Torres Vela, Ricardo Martín Morales… Pero el acto no podía ir más allá. Terminó con la proyección de Luna negra, que han tenido como director y guionista a Juan José Ponce y Pepe Romero.

El homenajeado recibía todas esas voces con la mirada brillante, perdida entre su propia memoria, con un destello de vida que solo podían traducir las personas de su cotidiana intimidad.

Se veía envuelto en el éxito de la convocatoria. Le daba un abrazo y un par de besos a todo aquel que terminaba de hablar. Y alguien dio en la diana del tiempo cuando aseguró que todas sus páginas escritas, a veces quiméricas a veces demasiado reales, son autobiografía y experiencia. Todo un legado que nos deja ese infatigable guardián de la memoria que es Antonio Ramos.

Maestro de periodistas

Antonio Ramos Espejo (Alhama de Granada, 1943) es doctor en Periodismo y licenciado en Filosofía y Letras y en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Comienza su andadura en 1967, en Málaga, como redactor del “Sol de España”. En 1970 se traslada a Roma, donde alterna sus estudios de Filosofía con el trabajo en la delegación de la agencia EFE. Poco después, asume la corresponsalía de “Ya” en la capital italiana.

En 1972 vuelve a Granada y se incorpora a la redacción de “Ideal”. En esta etapa toma conciencia de su compromiso con Andalucía, plasmándolo a través de grandes reportajes y extensas crónicas que profundizan en la problemática sociopolítica y la cultura andaluza, y que a la postre son la base de la mayoría de sus libros. Su colaboración con “Triunfo” permite que sus crónicas tengan un alcance a nivel nacional, alternando con publicaciones en “Interviú” y “Tiempo”.

En 1982, junto con un grupo de jóvenes profesionales, pone en marcha “Diario de Granada”. Tras un año como subdirector, Ramos Espejo se hace cargo de la dirección del periódico. En 1986 es nombrado director del “Diario de Córdoba”. Su siguiente etapa será en “El Correo de Andalucía”. Entretanto, desde 1999 es profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Ese mismo año se doctora con la tesis “El periodismo de Gerald Brenan.

En 2002 el periodista y editor Juan de Dios Mellado, al frente de la editorial Comunicación y Turismo, le encarga la dirección de la “Enciclopedia General de Andalucía”. También es director y coautor de la serie “Crónicas de un sueño. Memoria de la Transición Democrática en Andalucía 1973-1983”. Desde 2006 fue director de la serie documental “Andalucía en su nombre”.

Ramos Espejo está considerado uno de los periodistas andaluces más importantes del último tercio del siglo y un maestro para decenas de informadores que han seguido su estela en las distintas redacciones y en las aulas de la Facultad de Comunicación. A su reconocimiento han contribuido libros de investigación sobre la historia sociopolítica de Andalucía, como el “Caso Almería” (1981), “Después de Casas Viejas” (1984), “Andalucía de Fuente Obejuna a Marinaleda” (1985), “Más lloraron los reyes andaluces” (2002) o la biografía de Carlos Cano, “Una vida de copla” (2014), en colaboración con Juan José Téllez.

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