Albolote se cuela en los Goya

l Se puede ver en www.vimeo.com/20520056Juan Vinuesa, que encarna al rey Baltasar en el corto 'El barco pirata', brinda un especial homenaje a su pueblo permitiendo que la historia cambie y los Reyes Magos vengan de Granada en vez de Oriente

Arriba, el cartel del corto que protagoniza Alberto San Juan como padre de un niño que se desvive por complacer a su hijo en la noche más mágica de todas. Abajo, una escena de la película, con San Juan y Petra Martínez, que da vida a la orgullosa abuela del pequeño.
Arriba, el cartel del corto que protagoniza Alberto San Juan como padre de un niño que se desvive por complacer a su hijo en la noche más mágica de todas. Abajo, una escena de la película, con San Juan y Petra Martínez, que da vida a la orgullosa abuela del pequeño.
Manuela De La Corte / Granada

18 de enero 2012 - 05:00

Por más que se le tizne de negro hay un acento inconfundible detrás del Baltasar de El barco pirata. La libertad que el director del cortometraje, Fernando Trullols, dio a sus actores ha hecho posible que Albolote se cuele en los Goya como el nuevo lugar, ya es oficial, del que vienen los Reyes Magos. El mérito es del granadino Juan Vinuesa, quien en una de las escenas más surrealistas del corto, aprovecha para hacer un homenaje a su pueblo. Estos Reyes tan especiales no vienen de Oriente, dice, vienen "de Albolote".

Esta única frase, en medio de una historia muy grande, está causando sensación en los pases de una película que, como alguno ha dicho ya, ha convertido a sus Majestades en los Dalton del siglo XXI. Es sólo uno de los innumerables atractivos del trabajo de Trullols, "el director más cariñoso que he conocido", confiesa el actor. "Nos permitió improvisar y añadir al guión este bonito detalle que en mi pueblo se ha recibido con entusiasmo". Este pequeño detalle es para Vinuesa su mejor premio.

Con un reparto de lujo -Alberto San Juan, Petra Martínez, Dylan Figueroa, Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Font García y Juan Vinuesa - la película cuenta la historia de un niño que pide a los Reyes Magos un único juguete, 'El barco pirata'. El niño, junto a su padre y su abuela, inicia su aventura dejando unas galletas en la cocina por si este año llegan por fin.

Llama la atención el desparpajo con que Trullols -en su tercer cortometraje- trata por igual el drama que la picaresca. No faltan las referencias a esta España de paro pero tampoco un humor tan puntiagudo como tierno. Le viene de un gran maestro. El director consiguió con una simple carta convertirse en ayudante de dirección del genial Luis García Berlanga. En su trabajo más importante hasta ahora ha demostrado que no va por mal camino. Independientemente de la nominación a los Goya, El barco pirata lleva ya quince premios: ha sido nominado como Mejor Cortometraje en los Premios Gaudí; ha conseguido el Premio al mejor proyecto de cortometrajes en el Villa de Coslada; el Premio al Mejor Director en el Festival de Alicante; el Premio del Jurado Joven en Medina del Campo... Y eso que está hecho "sin pretensiones".

Fue una de las premisas de Vinuesa cuando se encontró con el guión y semejante reparto: "Me atrajo sobre todo la sencillez con la que estaba contado" y cuando las cosas se hacen así, bien pero sin pretensiones, suele surgir algo importante. "A pesar de los nombres y el prestigio del reparto, en el ambiente de trabajo siempre estuvo el cariño por encima de la exigencia; y el proceso por encima del resultado. Nadie quería sobresalir ni ser protagonista. Nadie quería buscar el chiste. Estaba claro que ese barco debía viajar con el esfuerzo de todos, y nadie se puso el traje de capitán". El actor cuenta que era tal la relación entre el equipo que en aquella casa en que rodaron la historia de un niño esperando su regalo veían al Madrid jugar al fútbol en los descansos del rodaje. No es el único que habla de la "química" entre todos. San Juan, en la rueda que ofrecieron tras el premio de Coslada explicó que la relación era más amorosa que profesional.

Quizás por eso, esta historia de ternura transmite ternura por los cuatro costados. "Para el director este corto era muy especial", explica el granadino. "Su hija vive muy lejos y una noche que pensaba en ella quiso escribirle algo. Esta historia es de esas cosas que te salen de un tirón".

Si hubiese habido "un mínimo de ego, creo que no existiría la sensación que evoca el corto", explica Vinuesa. "Yo conocía y admiraba a Raúl Arévalo y Font García, que son dos de mis mejores amigos, pero sólo hizo falta un día de ensayos para que entendiésemos por qué nos habían juntado a todos. La química hizo su trabajo. Otra persona a quien agradezco este trabajo es a mi amigo el actor Canco Rodríguez, pues el papel hubiese sido suyo si no hubiese estado en China y, lejos de desmarcarse del proceso, se sumó a recomendarme". Producido por Bastian Films, "este equipo maravilloso ha hecho posible que pueda zarpar este barco de cuento y que lleve varios meses de feliz travesía".

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