"Muchas de las mujeres vinculadas al espiritismo fueron, además, periodistas o escritoras"

Amelina Correa, catedrática de Literatura de la UGR

La investigadora presentó ayer en La Madraza su último libro sobre una autora del siglo de XIX: ‘Amalia ‘Domingo Soler y el espiritismo de fin de siglo’, publicado en Archivos Vola

"Muchas de las mujeres vinculadas al espiritismo fueron, además, periodistas o escritoras"
"Muchas de las mujeres vinculadas al espiritismo fueron, además, periodistas o escritoras"

Granada/-En el libro recomienda, "dejar de lado las anteojeras de nuestro contemporáneo horizonte" y aproximarse "con una mirada libre de prejuicios y atenta a contextualizar" al espiritismo. ¿Es difícil abordar este tipo de cuestiones en las investigaciones académicas?

-Pues remitiéndome al caso concreto de Amalia Domingo Soler, si bien en los últimos tiempos ha comenzado a recuperarse a nivel literario (aunque casi exclusivamente en ámbito muy especializado), cuando hace más de veinte años tuve conocimiento de su figura y comencé a investigar sobre su producción en el contexto de la época, se producía una llamativa paradoja: mientras que su nombre permanecía ausente prácticamente por completo para nuestra historia de las letras (salvo honrosas y muy escasas excepciones), bastaba con introducirlo en cualquier buscador de internet para que aparecieran en la pantalla decenas y decenas de entradas –no vinculadas con la literatura– que, de una manera u otra, lo contenían, y en muy buena medida lo ensalzaban. Ello se explica porque ya en vida, y, desde luego, a partir del momento de su muerte, Amalia Domingo Soler fue considerada una auténtica autoridad de primer orden en los círculos espiritistas activos a nivel internacional, y sólo desde esa perspectiva se había reivindicado su figura, reeditado sus obras (aunque hayan circulado tan sólo en circuitos muy reducidos, y, desde luego, tratándose de ediciones sin criterios científicos ni académicos, sino más bien doctrinales) y estudiado su significación.

-En su época el espiritismo no era una mirada opuesta al positivismo y a las ciencias exactas sino "complementaria". ¿En qué sentido?

-Quizás una mirada a los títulos que solían utilizarse como cabeceras para sus periódicos y revistas nos resulten indicadores en este sentido, porque suelen oscilar en torno a una serie de campos semánticos determinados, como el del conocimiento, el saber, la sabiduría (Sophia, La Ciencia del Porvenir, etc.); el progreso o la esperanza de un futuro mejor (El Progreso, El Progreso Espiritual, El Amor al Progreso, etc.); la iluminación, la luz (La Luz del Porvenir, El Faro Espiritista, Luz y Unión, Rayo de Luz, etc.); o la verdad (El Eco de la Verdad, Los Albores de la Verdad, etc.). Como se puede observar, en todos ellos destaca, además, una constante común, y a veces casi obsesiva: el presentar el espiritismo como un método científico de conexión con el más allá. En efecto, este movimiento se va a ofrecer a sí mismo como una comprobación científica de la vida después de la muerte, y, muy en especial, de la comunicación con los difuntos, lo que vendría a constituir el nódulo central de su doctrina.

-Entre los escritores famosos que lo cultivaron hay nombres de la talla de Víctor Hugo o Arthur Conan Doyle. ¿Quiénes practicaron por estas doctrinas en España?

-El mundo del espiritismo atrajo a finales del siglo XIX y comienzos del XX a numerosísimas figuras del mundo de las letras, del arte e incluso de las ciencias. Por centrarnos en España, y en la literatura, desde luego, debemos mencionar el caso de Ramón del Valle-Inclán, Carmen de Burgos, Emilio Carrère, Ángeles Vicente, e incluso a alguien a priori tan poco dado a despegar sus pies del suelo firme como podría ser Pío Baroja, quien, en su primer libro, Vidas sombrías (1900) tiene un relato titulado precisamente Médium. Y en el ámbito hispanoamericano la nómina sería larguísima, pero desde luego no podría faltar Rubén Darío.

"Este movimiento se va a ofrecer a sí mismo como una comprobación científica de la vida después de la muerte”

-El espiritismo fue de los pocos ámbitos en los que a las mujeres se les concedía voz, "hasta el punto de poder erigirse en protagonistas", al menos como médiums. ¿Por qué fue un 'ámbito de trabajo' tan femenino?

-En un mundo de roles tan marcados, donde el lugar de la mujer era el hogar frente al ámbito público del varón, se consideraba que la mujer debía quedar reducida al espacio privado, sin tener posibilidad de alzar su propia voz. El espiritismo fue uno de los pocos campos que les permitía a las mujeres desempeñar un papel central, como médium, es decir, como canalizadoras de las voces de los otros, los que estaban en el "otro lado", hasta el punto incluso de poder erigirse en protagonistas. Muchas de estas mujeres vinculadas con el espiritismo fueron, además, periodistas, escritoras o pertenecieron de algún modo al mundo de las letras.

-¿Por qué decidió fijar a Amalia Domingo Soler como objeto de estudio de una monografía?

-Como decía, llevo más de veinte años investigando sobre su figura y su obra, desde que la descubrí a finales de la década de los noventa del pasado siglo, mientras preparaba una antología sobre literatura femenina del siglo XIX. Entonces me encontré con su nombre, y lo poco que pude conocer de su trayectoria me resultó tan fascinante y su perfil tan distinto de las autoras habituales de su siglo, que decidí indagar más sobre ella. Coincidió que entonces yo vivía en Sevilla, lugar donde ella nació, y eso me facilitó poder investigar directamente en archivos y sacar a la luz datos hasta entonces desconocidos.

-Ella estuvo ligada al librepensamiento, la masonería y la defensa de la enseñanza laica. ¿Casa este último aspecto con el espiritismo?

-Sí, totalmente, porque el espiritismo se presenta en todo momento como una opción abierta, opuesta a la rigidez de cualquier dogmatismo, y se va a tender a defender siempre la tolerancia. En este sentido, se propugnará la enseñanza laica, y Amalia Domingo llegará hasta el punto de que, con la herencia que recibió de un espiritista millonario, fundó de manera altruista en Barcelona una escuela de estas características.

-La sevillana fue una figura tan excepcional que fundó una revista que subsistió veinte años, La Luz del Porvenir, en la que colaboraron Emilia Pardo Bazán o Carmen de Burgos. ¿Qué otros méritos la convierten en sobresaliente entre el resto de las escritoras espiritistas?

-En el ámbito del espiritismo yo creo que la figura de Amalia Domingo fue unánimemente reconocida, incluso a nivel internacional, como la más relevante escritora española. Pero además fue pionera en otros muchos aspectos, en especial, en su preocupación por la situación de las personas marginadas por la sociedad y recluidas en instituciones precarias: los ancianos en los asilos, los niños huérfanos, los enfermos, y, de manera llamativa y porque resulta muy poco común en aquella época, por su temprana empatía hacia los discapacitados. Además, siempre estuvo dispuesta a sumarse a cuantas causas considerara justas: la lucha por la enseñanza laica, en contra de la pena de muerte, por los derechos de las mujeres, etc. Amalia Domingo fue considerada ya en vida un "ser de luz", una especie de "santa laica", y esa consideración queda puesta de manifiesto a la hora de su muerte, con los numerosísimos homenajes que va a recibir.

-Su vida fue tan excepcional como su muerte y sus memorias desde el más allá. ¿Cómo surgió ese libro póstumo?

-Esta obra, titulada Memorias de la insigne cantora del espiritismo Amalia Domingo Soler, se publicó en torno a cuatro años después del fallecimiento de la autora, por iniciativa de La Buena Nueva, que era el centro espiritista al que había pertenecido en vida. Pero lo más sorprendente es que la obra se presenta dividida en dos partes, claramente diferenciadas, pero ambas unificadas por el mismo estilo y con unidad temática: la primera sería lo que supuestamente habría dejado escrito Amalia Domingo antes de su muerte, mientras que la segunda parte habría sido, según se explica en el mismo libro, dictada "desde el espacio por ella misma", por mediación de la médium María, del propio centro La Buena Nueva.

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