Emocionante plástica poética

Aixa Portero muestra en Bubión una obra que queda envuelta de una sutileza poética por su conjunción con la obra de Emilio Prados

La galería Debla apuesta por el arte en mayúsculas.
La galería Debla apuesta por el arte en mayúsculas.
Bernardo Palomo

29 de abril 2013 - 05:00

Aixa Portero es una joven artista granadina poseedora de un amplio repertorio creativo, eso que hoy se conoce como multidisciplinar, debido a la amplitud de planteamientos artísticos y a su diversidad de registros compositivos que utiliza para su variada concepción estética. Además, es una autora que ha demostrado ampliamente su gran capacidad para adecuar el concepto a la forma compositiva; planteando, casi siempre, una intencionalidad hacia el compromiso social. Ella, además, forma parte de esa pléyade de jóvenes profesores que están realizando una espléndida y trascendente labor en la Facultad de Bellas Artes de Granada, en este caso en el Departamento de Escultura.

Aunque, quizás, no haya estado la pintura entre sus actividades más realizadas -han sido las videoinstalaciones y las intervenciones espaciales los registros creativos más abundantes en su producción-, ahora, en la galería alpujarreña se inclina por esta faceta en la que actúa con suma solvencia; evidenciando, no obstante, en estas piezas cierta vinculación que podríamos argumentar como escultóricas dada la potencia plástica de las obras.

La galería de la calle lavadero de Bubión nos presenta una cuidada muestra de obras cuya razón de ser hay que encontrarla en la infinita capacidad de la artista a la hora de yuxtaponer elementos de distinta naturaleza. Conjunción de elementos que crean un entramado compositivo de simple, pura y bella grandeza. La artista granadina transita por unas sendas de esenciales estructuras que sirven para generar un planteamiento material que trasciende en un feliz desenlace estético. Unas hojas de papel, con un determinante caligrafía, comparten espacio escénico con unos leves trazos pictóricos o meros campos de color, sutilmente salpicados de unos alfileres cuya referencia crean expectación expectación e inquietud.

La muestra se configura con una serie de obras en las que la autora compone un poderoso juego visual que deja entrever los efluvios de una poética que suscribe los más variados perfiles de la emoción. Y es que todo surge de la lectura de la obra del poeta malagueño Emilio Prados, aquel que fundara junto a Manolo Altolaguirre la Revista Litoral y que, todavía, continúa emocionando con su bella producción editorial de la mano del sabio pintor y poeta Lorenzo Saval. Aixa Portero se embelesa con la infinita fuerza expresiva del verso y suscribe un entusiasta proyecto plástico con los poemas generando felices y pulcros desenlaces visuales que trascriben metafóricamente la realidad del verbo poético. Existe una comunión total con el discurso del poeta, arrancándole los enigmas mediatos del verso y gestando, con ellos, una nueva composición donde las palabras son sustituidas por pulcras formas que sustentas los emocionantes registros de una pintura con personalísimos elementos conformadores.

Aixa Portero nos envuelve de sutileza poética con unas obras que manifiestan el espíritu emanado de la suprema conjunción con la obra de un Emilio Prados al que extrae su referencia metafórica para crear una sutil experiencia plástica.

Si la obra multidisciplinar de la artista granadina nos situaba en un experiencial trabajo con muchas incidencias sociales, ahora, con su pintura, nos plantea la emoción eterna de una pintura atemporal, emocionante y llena de los más sublimes esquemas extraídos de la espiritualidad de una poesía trascendente.

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