"Isabel la Católica es una suerte de relatora"

Giles Tremlett | Historiador

El escritor, corresponsal de 'The Guardian' en Madrid durante 12 años, ha hablado esta tarde sobre la poderosa monarca española en la UGR con motivo del Día de la Mujer

El periodista ha escrito un esclarecedor libro sobre la figura de "la primera gran reina de Europa": "No ha habido fémina tan poderosa en el continente antes de ella"

El escritor, periodista e historiador Giles Tremlett (Plymouth, 1962) posa antes de su charla en la UGR.
El escritor, periodista e historiador Giles Tremlett (Plymouth, 1962) posa antes de su charla en la UGR. / Álex Cámara
Isabel Vargas

12 de marzo 2019 - 21:24

Granada/Para algunos, Isabel la Católica fue una heroína. Para otros, como los judíos, los musulmanes, los conversos y las víctimas de la Inquisición, no lo fue en absoluto. El historiador Giles Tremlett (Plymouth, 1962) publicó el libro Isabel la Católica: La primera gran reina de Europa para aclarar en parte la leyenda negra interna que la rodea. "Toda una generación de españoles la odia porque cree que es la figura que pintó el Franquismo. El régimen se adueñó de su figura, como hace Vox ahora con la Reconquista. Pero es mucho más", defiende. El periodista, corresponsal de 'The Guardian' en Madrid durante 12 años, ha impartido una interesante conferencia sobre la monarca española esta tarde en la Madraza.

-Isabel la Católica fue "la primera del aún reducido club de grandes reinas europeas", señala en su libro. No es la única reina Isabel sobresaliente en la historia. ¿Qué la diferencia de las demás?

-La primera gran diferencia es exactamente el ser la primera. Es un fenómeno nuevo cuando aparece porque no ha habido mujer tan poderosa en Europa antes de ella.

-Al principio del volumen dice que "nunca sintió la necesidad de fingir ningún tipo de masculinidad". Es digno de admirar, teniendo en cuenta que hablamos del siglo XV.

-Sí que lo hicieron algunas de las reinas que le siguieron, sobre todo en Reino Unido. Hay una frase de la otra Isabel que dice: "Sé que soy dueña de un débil y frágil cuerpo de mujer, pero tengo el corazón y el estómago de un rey". A Isabel I de Castilla no le hace falta nada de esto. Ella es la elegida por dios. No tiene problemas ejerciendo el poder porque tiene una visión bastante simplista, de algún modo, del mundo. Todo lo ve o muy blanco o muy negro. No es una mujer de muchas dudas.

-Resalta su precoz conciencia política. "En lugar de disputarle la corona a su hermanastro con imprudente orgullo, Isabel decidió librar otro tipo de batalla. Quería escoger a su marido", relata.

-Ahí muestra su fuerza. Es muy joven, con apenas 16 años, cuando ya piensa: "No, aquí quien va elegir el marido soy yo". Cosa nada común en los tiempos en los que vivía. Ella era capaz de aprovecharse de la situación política.

El periodista británico justo antes de su conferencia sobre la reina española.
El periodista británico justo antes de su conferencia sobre la reina española. / Álex Cámara

-¿Qué dotes debe reunir una persona para ejercer la política hoy día?

-Uy... Hoy día es mucho más complejo porque los políticos están expuestos en todo momento a la luz pública y a la lupa periodística. En aquel momento la información se manejaba de otra manera. Isabel lo hacía muy bien. Tenía a los cronistas, periodistas e historiadores a sueldo. Los políticos actualmente deben tener mucho desparpajo y un caparazón que les proteja de todo.

-¿No cree que deberían vetar a las personas sin otra salida laboral que la política?

-Eso estaría bien, desde luego. Así demostrarían sus capacidades, sus conocimientos, más allá del mundo político.

-Rompedora e innovadora, según su apreciación, Isabel de Castilla mantuvo una "excelente amistad con Barcelona", hasta el punto de ser una mediadora. ¿Qué piensa sobre el circo que le montó Casado a Sánchez por la figura del relator?

-Ella es una suerte de relatora. Lo que ocurre entonces allí es que una parte de Cataluña se rebela contra la corona -la corona es de Aragón, no de Castilla-. Antes de Isabel, buscan directamente el apoyo militar de Castilla para enfrentarse a la corona de Aragón. En tiempos de Isabel, ya que está casada con el rey de Aragón, piden su ayuda para persuadir al rey. Los barceloneses hicieron un esfuerzo para que tuvieran en ella un aliada al lado del rey que les dijera: "No, no, a estos catalanes hay que tratarles bien". Respecto a lo de Casado, creo que todos se han aprovechado de Cataluña para hacer política. Unos y otros, eh. No buscan llegar a acuerdos, sino sacar rédito político para que todo el mundo escoja opciones más radicales.

-Ha vivido los últimos 25 años a caballo entre Barcelona y Madrid, ciudad donde reside actualmente. ¿La Cataluña de los Juegos Olímpicos estaba más unida que la Cataluña de hoy?

-Sí, Cataluña estaba más unida en el 92. Al igual que España. Ese año fue muy especial. En Andalucía fue la Expo. Madrid era capital cultural europea. Barcelona tenía las Olimpiadas. Todo esto era un escaparate enorme para España, que la lanzó al mundo. Se sentía una unión de espíritu que desde entonces se ha ido dilapidando.

-¿Va volver a estar la gente tan unida como en 1992?

-La historia y la política pueden cambiar de manera radical en muy poco tiempo. Lo sabe España y muchos otros países. Puede haber un elemento unificador otra vez, pero de momento honestamente no lo veo.

-Ustedes, los ingleses, han visto los problemas que puede causar un referéndum. El Brexit ha divido a la sociedad británica. ¿La crisis del Brexit puede llevar al auge de la extrema derecha en las urnas, como ha ocurrido en las elecciones andaluzas con Vox?

-No. De hecho, creo que es la forma de ablandar a la extrema derecha. Es una manera de permitir que la gente se exprese y si una mayoría de los británicos, yo no soy uno de ellos, en un referéndum legal opinan lo que opinan, hay que actuar en consecuencia. Es una señal de que en Reino Unido había algo que no funcionaba. Había una distancia entre las élites y los demás que en diferentes países se expresa de manera distinta. En Reino Unido ha sido a través del Brexit. Yo espero todavía que no se haga. Es importante que la gente diga hasta aquí a sus gobernantes.

Giles Tremlett y Miguel Ángel del Arco, director de la Cátedra Antonio Domínguez Ortiz, institución que ha invitado al periodista.
Giles Tremlett y Miguel Ángel del Arco, director de la Cátedra Antonio Domínguez Ortiz, institución que ha invitado al periodista. / Álex Cámara

-Leí hace una semana que el número de afiliados al Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP) ha aumentado un 50% en los últimos doce meses. ¿Le asusta?

-Bueno, ese partido sube y baja como la espuma (ríe). No me asusta porque está bastante claro quiénes son y cuántos son. Forman una parte de la opinión pública británica, pero solo tienen dos temas: la Unión Europea y la inmigración. Además, es que estos no tienen ni programa. Es un partido protesta, no un partido político serio.

-¿Lo compararía con Vox en España?

-Sí y no. Vox tiene programa. Ellos no. Pero sí que recoge el voto molesto, el voto protesta, de una parte de la sociedad española. Es muy tempranito. Vox en el fondo es una parte de lo que era el PP.

-Es temprano para hablar sobre ellos, sí, pero ya ha hecho que el PP radicalice su discurso.

-Es lógico. Ha perdido votantes y los quiere recuperar. Aunque con su discurso va a perder votantes de centro. No me convence a nivel táctico. No me parece una buena opción con Ciudadanos y Sánchez como competencia.

-Pidió la doble nacionalidad el año pasado. ¿Se la han concedido?

-Sí, lo tengo pedido. También he pedido una ley especial de doble nacionalidad, porque los españoles que están en Inglaterra y que les pille el Brexit, tienen el derecho de conseguir la doble nacionalidad. Lo permite el gobierno español y el británico. Los británicos estamos pillados aquí. No tenemos la posibilidad porque las leyes españoles no lo permiten.

-Es un drama.

-Sí. Lo es sobre todo por una generación de jóvenes que han nacido aquí y que sus padres nunca les pidieron un pasaporte español porque eran ciudadanos europeos. Algunos están fuera de España y no saben si van a poder volver a lo que es su hogar. Hay una propuesta de ley... Aún con el acuerdo de un Brexit blando habrá problemas por las leyes de inmigración británica.

-Ha trabajado para importantes medios como The Guardian y The Economist. ¿No le parece descorazonador el estado del periodismo hoy día?

-El gran peligro en España es la pérdida de la prensa local, que es la que controla la política a nivel regional, provincial, de comunidades autónomas, que es donde vemos la corrupción. Es muy importante que haya una prensa local fuerte e independiente. Eso sí que falta en muchos sitios. A veces no hay prensa local independiente. La experiencia en los últimos años nos dice que donde más corrupción ha habido ha sido en las comunidades autónomas, en las diputaciones y en los ayuntamientos. Tenemos que vigilar a estos políticos.

-¿Dedicarse hoy día a este oficio es una tarea de alto riesgo?

-Si no hemos tocado fondo, estamos cerca de ello (ríe). El mundo sigue necesitando periodismo, así que imagino que van a surgir nuevos modelos. Los periodistas ya no van a ganar tanto dinero como antes, pero la profesión sigue siendo igual de apasionante y bonita, casi tanto como la de historiador. Estoy encantando de ejercer las dos cosas.

El encuentro con Tremlett se celebró en la Madraza.
El encuentro con Tremlett se celebró en la Madraza. / Álex Cámara
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