José María Pérez Zúñiga.
José María Pérez Zúñiga. / R. G.
María Herrera Sánchez

05 de mayo 2024 - 14:08

Granada/José María Pérez Zúñiga, doctor en Derecho por la Universidad de Granada, profesor, columnista y escritor, presenta su última creación literaria, El Viajero Invisible de la mano de Sonámbulos Ediciones, una obra que trasciende los límites de la narrativa convencional y nos sumerge en un fascinante viaje por tierras ecuatorianas. Pérez Zúñiga destaca por su capacidad para explorar las complejidades del ser humano a través de su escritura, consolidándose como uno de los autores más originales y ambiciosos de su generación.

El poder interdisciplinar

La novela ofrece una rica amalgama de géneros, desde la road movie hasta la novela de misterio, lo que la convierte en una lectura emocionante y multifacética. El escritor afirma que es difícil categorizar su novela en un género concreto, ya que innova con elementos como la sátira en la novela negra a la par que modifica la estructura predeterminada de lo que sería una novela de viajes. A través de sus páginas, Pérez Zúñiga invita a reflexionar sobre temas universales como la muerte, el poder y la sociedad corrompida por el mismo, mientras explora los paisajes exuberantes y la rica cultura de Ecuador cuya presencia no es arbitraria sino simbólica; el autor confirma que cada localización implica una nueva etapa en la transformación de los personajes. A través del viaje que emprenden los protagonistas en ese taxi a través del país, desde sus montañas hasta la misma selva amazónica, revela las múltiples lecturas de la obra a través de sus conversaciones y acciones.

El viajero invisible muestra una profunda exploración de la condición humana y el sentido de la existencia. A medida que los personajes se adentran en su viaje por las carreteras de Ecuador, se ven obligados a confrontar no solo los peligros externos, sino también los demonios internos que los persiguen. La narrativa de Pérez Zúñiga se sumerge en los recovecos más oscuros de la psique humana, explorando temas como la culpa, el perdón y la redención. Los protagonistas, lejos de ser simples caricaturas, son seres complejos y multidimensionales que experimentan un profundo crecimiento y transformación a lo largo de la historia. A medida que enfrentan desafíos cada vez más difíciles, se ven obligados a cuestionar sus propias creencias y valores, lo que los lleva a descubrir verdades ocultas sobre sí mismos y el mundo que los rodea. Este proceso de autodescubrimiento y evolución personal añade una capa adicional de profundidad y significado a la narrativa, haciendo que la experiencia de lectura sea aún más enriquecedora y satisfactoria.

José María Pérez Zúñiga afirma que quería ofrecer una perspectiva única sobre la muerte. En su novela, se encuentran crímenes por resolver, pero las armas utilizadas son inusuales, sin rastro de sangre o vísceras. Esto invita al lector a un viaje más allá de las fronteras de Ecuador, explorando diversos niveles de lectura. Desde la investigación de las muertes hasta una reflexión sobre las sociedades ecuatoriana y española, la historia invita a una introspección sobre el sentido de la existencia, siento la muerte una parte inherente a ella. Además, se presenta como una novela clásica de aventuras, con influencias literarias que van desde Robert Louis Stevenson hasta Jean-Patrick Manchette.

Corrupción intercontinental

En El Viajero Invisible se establece un paralelismo entre los gobiernos de Ecuador y España, destacando las similitudes en cuanto al abuso de poder y la corrupción. Bajo su propia experiencia tras sus años residiendo como ciudadano español en Ecuador, hecho que recalca ya que esta diferenciación racial estuvo presente tanto en su experiencia personal como en la propia novela, el escritor denuncia a través de la trama de manera implícita las prácticas políticas cuestionables que se dan en ambos países, resaltando cómo el poder político puede ser utilizado para beneficio personal en detrimento de la sociedad. En Ecuador, la novela muestra cómo el gobierno, influenciado por intereses corruptos, perpetúa un sistema de injusticias y desigualdades que afecta a la población. Desde la corrupción hasta la falta de transparencia en la gestión pública, el escritor pone de relieve los problemas estructurales que enfrenta el país sudamericano. Por su parte, en España, el autor sugiere que las dinámicas de poder no son tan distintas: "Aunque desde nuestra posición parezcan realidades completamente diferentes, vivimos en una sociedad universalmente corrompida por el poder."

A pesar de que el contexto puede ser distinto, la corrupción política y el abuso de autoridad también son temas recurrentes que afectan la vida de los ciudadanos. La obra destaca cómo estas prácticas pueden socavar la confianza en las instituciones democráticas y minar los cimientos de una sociedad justa y equitativa. En este sentido, El viajero invisible se convierte en una denuncia velada de la corrupción y el abuso de poder, ofreciendo una crítica incisiva pero sutil de las estructuras políticas y sociales que perpetúan la injusticia y la desigualdad. A través de la ficción, el autor invita al lector a reflexionar sobre el papel de la ciudadanía en la lucha contra la corrupción y en la construcción de un sistema político más transparente y ético.

La censura de la muerte

En la trama, el enigmático viajero se encuentra intrínsecamente ligado a la muerte, no solo por la naturaleza de su trabajo, sino también por el aura de poder que lo rodea. Aunque inicialmente es un misterio para quienes lo encuentran, como el taxista que lo conduce a través de los paisajes de los Andes, su presencia evoca una conexión innegable con la mortalidad, revelando un aspecto más profundo de su identidad antes incluso de su revelación completa. Esta conexión, lejos de sumirlo en la desesperación, parece otorgarle una extraña sensación de libertad y felicidad, aunque también lo arrastra peligrosamente hacia los límites de la existencia: "El poder es la herramienta para la tranquilidad individual" afirma el escritor, sin querer desvelar qué misterios esconde la novela. A través de esta relación compleja con la muerte, el viajero se embarca en una búsqueda personal de significado y poder, cuyas ramificaciones se manifiestan a lo largo de la trama y culminan en un giro final que desafía las expectativas y lleva a los personajes por senderos inesperados: "No importan nuestros orígenes humildes y nuestra ideología; es prácticamente imposible no corromperse por el poder cuando es la única oportunidad de vivir sin miedo y libremente. Hasta la persona más normal, como puede ser el taxista, puede transformarse. No es que sea malo, es humano y también es tentado. Sus actos son reflejo de sus ambiciones como humano, los lectores descubrirán el camino que decide seguir."

Además, el autor plantea una reflexión que contradice la ideología cristiana, defendiendo el suicidio y la eutanasia no como romantización de los mismos sino como derechos humanos fundamentales, "el derecho como individuos a decidir cuándo y cómo será nuestra propia muerte". Con esta postura provocativa, Pérez Zúñiga desafía las normas sociales y morales, incitando a una revisión crítica de cuestiones éticas cruciales relacionadas con la vida, la muerte y la autonomía individual. Esta perspectiva no solo agrega una capa adicional de complejidad a la trama, sino que también alimenta un debate intelectual que resuena más allá de las páginas del libro.

El viajero invisible de José María Pérez Zúñiga es una obra que ofrece una experiencia de lectura multifacética, que va desde la intriga detectivesca hasta la reflexión sobre la condición humana y el sentido de la existencia. La novela presenta una rica amalgama de géneros y temáticas, explorando las complejidades de la sociedad contemporánea.

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