Pintar el cante jondo en el siglo XIX

Conmemoración

Con motivo del centenario del Concurso de Cante Jondo, dedicaremos este año diversos artículos al flamenco

Hoy daremos una breve pincelada de la pintura

Pintar el cante jondo en el siglo XIX
Pintar el cante jondo en el siglo XIX
Reynaldo Fernández

23 de enero 2022 - 04:00

Granada/2022 es el centenario del Concurso de Cante Jondo de 1922, por lo que dedicaremos este año diversos artículos al flamenco. El de hoy es una breve pincelada sobre la pintura del cante jondo en el siglo XIX, dado que son muy numerosos los artistas que se podrían citar, y en el próximo será sobre el siglo XX.

El flamenco, el cante, el toque, el baile, así como su gestualidad, ha atraído desde sus orígenes a pintores y escultores. También las figuras y las posturas dramáticas de la imaginería barroca de la Semana Santa han podido influir en los artistas flamencos, relación que pudo intuir el cineasta José Val del Omar a mediados de los años 50 del pasado siglo, y que ha investigado el antropólogo y cantaor Manuel Lorente. Visiones especulares entre diferentes artes que se refuerzan e influyen mutuamente.

Los acontecimientos históricos y políticos han jugado un papel determinante. En nuestro caso la invasión francesa fue un elemento decisivo. En 1808 Napoleón invade España y pone a su hermano José I como rey. La Guerra de la Independencia (1808-1814) será un modelo a nivel internacional por la resistencia del pueblo y por la táctica de la guerra de guerrillas. Se va a producir un gran espolio de obras de arte españolas que terminarán en Francia, Inglaterra y diversos mercados. La intervención del duque de Wellington será clave en esta contienda contra las tropas napoleónicas. Pero también todos estos acontecimientos crearán un gran interés en los viajeros románticos por conocer el orientalismo y exotismo del sur. España y Andalucía serán las puertas de oriente en el imaginario internacional. Las figuras populares y míticas del guerrillero, el bandolero, el moro, el imaginario del harén, los gitanos, la mujer andaluza, etc. serán fuente de inspiración e interpretación por parte de artistas plásticos, literatos y músicos.

En primer lugar tenemos que mencionar a Francisco de Goya (1746-1828) que será el gran artista español de este periodo. Entre la temática que aborda podemos encontrar denuncias sociales, episodios de la guerra de la independencia, las matanzas del 2 de mayo al pueblo, y también escenas populares de música y danza.

1797 Goya Majo de la guitarra
1797 Goya Majo de la guitarra

Los pintores británicos del siglo XIX viajan a España para realizar dibujos, grabados, pintura al óleo, utilizando con frecuencia la técnica de la acuarela, más rápida, que les permitía plasmar a esos tipos característicos, y también estilizados en arquetipos, que se transmiten de unos a otros, como la imagen de belleza de la mujer andaluza, delicada y dulce. Veremos representados instrumentos musicales y objetos como panderetas, bandurrias, guitarras, mantillas, abanicos, castañuelas, flores en el pelo, cacharros de cobre y cántaros de barro.

Es muy significativa la abundante representación de mujeres guitarristas, que en el siglo XX parece perderse para recuperarse a finales del mismo y sobre todo en el siglo XXI. Vemos también a estas mujeres guitarristas del XIX con instrumentos más pequeños y estrechos.

Robert Kemm, La guitarrista, Granada,1862.
Robert Kemm, La guitarrista, Granada,1862.

Norberto Torres Cortés en 2013 ha realizado un interesante estudio sobre la iconografía para analizar la transformación de la guitarra popular a la guitarra pre-flamenca en la primera mitad del siglo XIX. Primero en las barberías, posadas y ventas, y en las fiestas privadas, y luego en los cafés cantantes, en los lupanares y en los teatros, en esos lugares el flamenco se desarrollará ofreciendo diversas imágenes.

En el caso de granada mencionar la documentada Tesis doctoral de María Dolores Santos Moreno de 1997 sobre la pintura granadina del siglo XIX en cinco volúmenes. La estancia de Mariano Fortuny en Granada de 1870 a 1872 será muy significativa y su estilo influirá en artistas posteriores.

Rocío Plaza Orellana en 2019 investiga y analiza los bailes boleros y flamencos en la escuela de pintores costumbristas sevillanos a mediados del siglo XIX y los extranjeros que residieron en esta ciudad. Importantes fueron los talleres de Antonio Cabral Bejarano y de Joaquín Domínguez Béquer, desde 1849. Pintor destacado será Manuel Rodríguez Guzmán. Se instalarán en Sevilla los pintores Phillip Villamil a partir de 1847, Egron Lundgren entre 1849 y 1853, Alfred Dehodencq en 1850 y John Phillip en 1852.

Icónica será la obra de Manet: Le Chanteur espagnol au le guitarrero, de 1860, conservada en el Metropolitan Museum of Art, New York, tocando la guitarra al revés de como se suele tocar o a la zurda con atuendo de bandolero.

'Le Chanteur espagnol au le guitarrero', 1860, Metropolitan Museum of Art, New York.
'Le Chanteur espagnol au le guitarrero', 1860, Metropolitan Museum of Art, New York.

El gran ilustrador del siglo XIX, Gustavo Doré, viaja a España en 1862 acompañando al barón Davillier. Doré tendrá una gran fama e influencia internacional difundiendo la imagen exótica de Andalucía, con sus figuras y tipos, pero también posturas y gestos que crearán modelos.

No podemos terminar estas breves pinceladas por la pintura flamenca del siglo XIX sin mencionar a pintor John Singer Sargent (1856-1925), estadounidense, uno de los grandes retratistas de la segunda mitad del siglo XIX y que tendrá una gran repercusión mundial. Muy amigo de Antonio Barrios 'El Polinario', padre del compositor Ángel Barrios, en su visita a Granada le hará un retrato a dibujo (ca. 1895-1900). Sus representaciones del flamenco han alcanzado una gran difusión. No es extraño que sean portadas de libros como el de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz (1988) en su gran Diccionario de flamenco, o en la del libro de flamenco del antropólogo americano Timothy Mitchell de 1994, donde el motivo es el cuadro El jaleo, de Sargent. Obra que mostró en París en 1882. Famosísimo es el retrato de Carmencita, realizado en Nueva York en 1890 y comprado por el Estado francés para el Musée d’Orsay. Sargent es un ejemplo de los circuitos transatlánticos de los artistas y su imagen del flamenco creará un modelo que se repetirá en otras pinturas, así como en la fotografía y el cine.

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