La época de Federico García Lorca en Almería

Durante una parte de su vida, el poeta vivió en la provincia vecina, donde llegó a tomar inspiración para una de sus obras de teatro más conocidas, ‘Bodas de sangre’

Una exposición trae a Granada por primer vez el icónico retrato de García Lorca firmado por Enrique Ochoa

Fotografía de un Lorca en su infancia.
Fotografía de un Lorca en su infancia. / GH

Granada/A principio de mes, las diputaciones de Granada y Almería, a través de su máximos representantes, tuvieron una reunión para acercar posturas y buscar proyectos en común. Entre ellos, la rehabilitación del Cortijo del Fraile de Níjar, vinculado a la figura de Lorca, pues fue allí donde se inspiró para Bodas de sangre. Y es que, la provincia vecina, fue parte de la biografía del poeta, donde pasó parte de su vida.

De hecho, el propio Federico, en una nota autobiográfica escrita en 1928, describe así este pasaje de su vida: “A los siete años [es decir, en 1905] fui a Almería, donde estuve en un colegio de escolapios y donde comencé el estudio de la música. Allí hice el examen de ingreso y allí tuve una enfermedad en la boca y en la garganta que me impedía hablar y me puso a las puertas de la muerte”.

Leído en la obra del poeta Juan José Ceba, siguiendo la pista del poeta granadino, Solo el misterio. Lorca y su maestro, fecha en 1905 la primera estancia del pequeño en Almería, aunque no estaría de forma estable hasta el 1906, cuando sus padres le matricularon en la academia y residencia de Don Antonio Rodríguez Espinosa, amigo personal de la familia y hombre muy implicado en nuevos métodos pedagógicos, para preparar el examen de ingreso en el Instituto. Maestro y compañero de doña Vicenta Lorca, madre y maestra, y educador en Fuente Vaqueros, fue el causante de que el en ciernes poeta se iniciara en los estudios reglamentarios en Almería y no en Granada. Por aquel entonces don Antonio Rodríguez era director de la Escuela Elemental de niños del Hospicio.

Los exiguos ingresos de maestro los completaba acogiendo en su casa a varios de sus estudiantes. Con el niño Federico vivía también su esposa y sus cuatro hijas, la mayor nacida en Fuente Vaqueros, al igual que Federico, además de dos de sus primos: Salvador García Picossi y Enrique García Palacios y Enrique Baena, con los que salía a pasear asiduamente y al teatro. Siendo amante del campo y la naturaleza, en una de las muchas excursiones cae enfermo con una fuerte infección bucal y en la garganta que le impedía hablar, con fiebres muy altas, que lo puso a las puertas de la muerte. “Sin embargo, pedí un espejo y me vi el rostro hinchado, y como no podía hablar escribí mi primer poema humorístico, en el cual me comparaba con el gordo sultán de Marruecos Muley Hafid”. Su primera creación poética nace con el niño Federico postrado en la cama, unas ocurrentes estrofas a costa de sí mismo, lo que dio lugar a que don Federico García Rodríguez y doña Vicente Lorca Romero, sus padres, vinieran a recogerlo y ahí quedó su estancia en nuestra ciudad.

En la Almería de Federico, por aquellos años, se mueve entre la residencia de su profesor, en la plaza de Bálmez (hoy Plaza Antonio Rodríguez Espinosa), junto al Hospital Provincial. Frente a la casa de los Duendes –sede de la escuela del Hospicio– se colocó en 1993 un busto del poeta, como recordatorio de las andanzas y correrías del niño Federico por esa plazuela, y el Instituto Nicolás Salmerón, donde realizó el examen de ingreso. De aquella estancia quedó una imagen fotográfica, en el estudio de Victoriano Lucas, sito en el Paseo de Almería, cuando tenía unos diez años. El niño Federico estuvo viviendo en nuestra ciudad hasta que superó el examen de ingreso el 21 de septiembre de 1908, en el Instituto General Técnico de Almería. La prueba, que se conserva firmada por el propio Federico, consistió en un dictado extraído de uno de los capítulos dedicados a la historia de la Pastora Marcela, de “El Quijote”, una división de tres cifras y una multiplicación. Mientras el niño Federico se empleaba en las multiplicaciones y divisiones para aprobar su examen, moría en Pau (Francia), el 20 de septiembre de 1908, el que fue político, abogado y filósofo español, presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República, el alhameño don Nicolás Salmerón.

El 25 de mayo de 1909 consta el traslado de la matrícula de Almería a Granada, al caer enfermo. Son escasas las referencias de nuestra ciudad en la obra del genial poeta, a la que reservó luego como metáfora austera, pobre y trágica: “Almería tiene la aspereza y el polvo azafranado de Argel”.

El maestro Rodríguez Espinosa siempre estuvo dispuesto a ayudar al joven García Lorca cuando lo necesitaba. La última vez que se vieron en persona fue en julio de 1936, recién comenzada la contienda civil. El joven Federico aún estaba en Almería porque “tengo citados a unos cuantos amigos para leerles una obra que estoy terminando, llamada “La casa de la Bernarda”, porque me gusta oír el juicio que a mis amigos les merece”. Pero las cosas se precipitaron. La situación en Madrid era tensa tras los asesinatos del teniente José Castillo y del político José Calvo Sotelo. En el ambiente planeaba una sensación prebélica. “La noche del 13 de julio, vino a casa a las 9 de la noche; llamó y cuando le abrió la muchacha del servicio le preguntó: “¿Está don Antonio” “Sí, señor”. “Pues dígale que está aquí don Homobono Picadillo”. Yo, que conocía sus bromas y además conocí su voz, salí y le dije: ¿Qué se le ocurre al sinvergüenza de don Homobono? “Nada más que darle a usted un sablazo de 200 pesetas, porque esta misma noche a las 10 y media me voy a Granada. Hay visos de tormenta y me voy a mi casa, donde no me alcancen los rayos”.

stats