Alberto Donaire

Regulación

Opinión

12 de noviembre 2008 - 01:00

LA decisión del Ministerio de Ciencia e Innovación de no presentar las fichas de grado y máster de las ingenierías informática, técnica de gestión y de sistemas supone un agravio con el resto de titulaciones del mismo nivel técnico y provoca mayor inestabilidad de los actuales estudiantes de tales materias y de los muchos profesionales ya titulados.

La respuesta del Gobierno en este tema no ha convencido a ninguno de los colectivos de profesionales informáticos, ya que la explicación de no haberse presentado por ser una profesión no regulada causa un doble impacto: por un lado se establece una desigualdad con otras ingenierías para las que se ha establecido una adaptación al nuevo plan universitario; y por otro, se ahonda en la herida de la ausencia de regulación en un sector profesional que lleva muchos años solicitándolo.

Resulta difícil de comprender que hasta el momento no se haya realizado tal asignación de competencias en un sector en el que los servicios que presta son imprescindibles para el funcionamiento de la denominada 'sociedad de la información'.

Es precisamente esta la razón por la que se solicita la regulación, la de establecer un marco que garantice que los profesionales que prestan tales servicios tengan la cualificación y formación necesaria, además de comenzar a establecer unos criterios de calidad y responsabilidad de las actividades desarrolladas. Se producirá así una mejora continua de los servicios, salvaguardando de esta forma el interés general de toda la sociedad, y en particular de los usuarios que los contratan.

Precisamente el interés general es el que establece la Comisión Nacional de la Competencia como básico para el establecimiento de nuevas regulaciones en el sector profesional. De esta forma, la asignación de competencias repercutirá en una mejora notable tanto en la calidad de los servicios prestados como de las condiciones en las que son desarrolladas por los profesionales. Todo lo anterior se ha de realizar sin menoscabo de las atribuciones establecidas con anterioridad para el resto de sectores profesionales.

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