La Luna se viste de rojo

El satélite terrestre se tiñó anoche de un granate intenso en el eclipse más largo previsto en todo el siglo XXI, de casi cuatro horas de duración

La Luna se viste de rojo
La Luna se viste de rojo / Rpo Gráfico: Álex Cámara
Salva Rodríguez

28 de julio 2018 - 02:33

Granada/Era uno de los eventos astronómicos más esperados del siglo para todos, ya que sólo con mirar al cielo se podía disfrutar de este espectáculo del universo. Y fue calificado así porque no se prevé un hecho igual y de mayor duración hasta dentro de más de cien años, el 9 de junio del futuro año 2123.

El eclipse lunar que se produjo anoche hizo que todos los granadinos salieran al exterior y levantaran hacia el cielo su mirada para contemplaran con los ojos bien abiertos como la Luna, gracias a la interposición de la Tierra en su trayectoria con el Sol, adquiría un color entre rojo intenso o marrón rojizo debido a que parte de la luz solar que atravesaba la atmósfera del planeta azul se curvaba por su horizonte y se reflejaba sobre la superficie lunar .

Al contrario de lo que ocurrió en anteriores eclipses lunares, esta vez la ciudad pudo contemplar en su máximo esplendor este fenómeno, y además desde cualquier parte de la provincia. No fue necesario alejarse a zonas montañosas más elevadas o a la Costa Tropical granadina para dejar atrás la contaminación lumínica y poder disfrutarlo de pleno, aunque quienes lo hicieron pudieron vivir de esta experiencia de forma plena.

En torno a las 21:30 horas, la Luna, el único satélite que órbita alrededor de la Tierra, comenzaba a subir por el horizonte casi totalmente eclipsada por la sobra del planeta azul y casi una hora después, a las 22:20, el eclipse se había completado, dejando momentos de asombro entre todos aquellos que en ese momento trataban de inmortalizar el instante con sus teléfonos móviles.

La "luna de sangre" estaba completa en ese momento, y desde entonces, la sobra comenzaba a retirarse del satélite, momento para aprovechar los últimos instantes de un fenómeno que no se va a repetir de tal forma, según los expertos, en los próximos 105 años. Tras una fase total de una hora y 40 minutos de duración aproximadamente, al filo de las 00:00 horas, el eclipse ya había finalizado y la Luna volvía a recuperar su luminoso vestido blanco y brillaba de forma pura con la intensidad habitual del fenómeno de la luna llena.

Según los cálculos previstos, el próximo eclipse de luna que se producirá será en enero de 2019, pero no se podrá disfrutar de él de la misma forma que el vivido ayer. Quizá alguno de los que observaron este fenómeno lleguen a repetirlo en el siglo que viene, aunque eso son cábalas consideradas poco astronómicas.

Tal fue el interés generado entre los granadinos por este evento que se generaron múltiples quedadas en puntos de la provincia en los que amigos y conocidos se relajaron bajo la noche eclipsada y disfrutaron del momento.

Las playas de la Costa Tropical se llenaron de hamacas reclinables, mantas ligeras y comida, y en pequeñas reuniones se disfrutó de este momento único en el siglo XXI. Ocurrió lo mismo en zonas de montaña, con la diferencia de que estas personas vestían ropa algo más abrigada para protegerse de las temperaturas mas suaves que se están registrando en este periodo estival.

Quienes fueron rápidos y tuvieron algo de suerte pudieron conseguir una de las 150 entradas que el Parque de las Ciencias ofertó dentro de un programa especial con motivo de la jornada. A lo largo del día de ayer y en todas las sesiones del Planetario los técnicos del museo fueron explicando a los visitantes cómo se produce este fenómeno astronómico y como podía ser contemplado. Después, a partir de las 21:30 horas, los afortunados con acceso a la actividad pudieron recibir una charla previa explicativa y después celebraron con ilusión una observación desde los exteriores del recinto.

Después del eclipse rojo, todos los habitantes del mundo recuperaron a su habitual luna, generadora de mareas y foco nocturno. Hasta que vuelva a teñirse de rojo, cuando los humanos volverán a levantar de nuevo su mirada al cielo con curiosa inquietud.

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