En busca del meteorito que acabó con los dinosaurios

El profesor de la UGR Rodríguez-Tovar es uno de los investigadores que estudiará los sondeos realizados en el cráter Chicxulub

Imagen del cráter de Chicxulub en Yucatán (México).
Imagen del cráter de Chicxulub en Yucatán (México). / G.H.
R. G. Granada

18 de noviembre 2016 - 02:38

El catedrático y profesor del departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad de Granada (UGR), Francisco Javier Rodríguez-Tovar, ha sido escogido como uno de los investigadores que formará parte del comité científico internacional que estudiará los sondeos más recientes llevados a cabo en el cráter de Chicxulub (Yucatán, México). Se trata de un agujero de 180 kilómetros de diámetro provocado por el meteorito que, según indican varios estudios, habría propiciado la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años.

Rodríguez-Tovar formará parte del equipo que estudiará los sondeos de la Expedición 364 del International Ocean Discovery Program, la cual, durante los mese de abril y mayo de este año, perforó el cráter de Chicxulub. Durante las excavaciones se recuperaron más de 300 testigos con una longitud total cercana a los 1.500 metros, los cuales se estudiarán a lo largo del próximo 2017 por los miembros de un equipo científico internacional, entre los que se encuentra este profesor de la UGR.

La selección de Rodríguez-Tovar para este proyecto se fundamenta en su dilatada experiencia en el estudio icnológico del límite Cretácico-Paleógeno en afloramientos de todo el mundo, entre los que se incluyen los localizados en España, Sur de Francia, Austria, Italia, o Túnez.

La importancia de Chicxulub -el cráter de mayores dimensiones y mejor preservado en la Tierra- para entender la extinción en masa del límite Cretácico/Paleógeno (K/Pg) es máxima. Todo ello, unido a su estado de conservación, lo convierte en un laboratorio natural para el estudio de la formación de grandes cráteres de impacto sobre la Tierra y otros planetas, así como para entender los efectos de estos impactos sobre el medio terrestre.

Los objetivos científicos de la expedición son averiguar la naturaleza y mecanismos de formación del anillo de cráteres que conforma la estructura de Chicxulub; la naturaleza y procedencia de las rocas que forman el anillo de picos; la cinemática y dinámica de la formación de dicho anillo, o la biosfera profunda y habitabilidad del medio tras el impacto. Por ello, se cree que las conclusiones que se alcancen a través del estudio serán claves para abordar fenómenos ambientales de la actualidad, o que puedan suceder en un futuro cercano.

Asimismo, se pretende averiguar si hubo intensa actividad hidrotermal en las rocas que formaron el anillo de picos, qué tipo de vida microbiana colonizó el anillo de cráteres y cuánto tiempo tardó la recuperación de la vida en los océanos tras el impacto.

El equipo de científicos de la Expedición 364 está liderado por los profesores Sean Gulick del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas, y Joanna Morgan del Imperial College en Londres. En él también participan investigadores de Estados Unidos, México, Japón, Australia, Canada o China, entre otros.

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