¿Por qué el geranio es la flor favorita de las Cruces de Mayo en Granada?

El viaje del geranio empieza en 1652, cuando los holandeses habían establecido una base de aprovisionamiento en el Cabo de Buena Esperanza

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El geranio es la flor por excelencia del Día de la Cruz de Granada.
El geranio es la flor por excelencia del Día de la Cruz de Granada.

Si hay una flor tradicional que está presente en las festividades florales más famosas de España es el geranio. Esta planta está presente en algunos de los eventos más icónicos del calendario primaveral del país, como la festividad de las Cruces de Mayo los Patios de Córdoba y Girona, Temps de Flors.

Gracias a su resistencia al clima cálido y su facilidad de cultivo, los geranios han sido elegidos a lo largo de los años como protagonistas de estas celebraciones, llenando así de color calles, jardines, plazas y balcones. En concreto, abril y mayo son los meses por excelencia de los eventos florales en España.

Fiestas del geranio

La festividad de los Patios de Córdoba, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, convierte los patios particulares en escenarios llenos de vida y tradición, con los geranios como una de las estrellas indiscutibles. Por su parte, Girona, Temps de Flors, engalana la ciudad con espectaculares diseños florales en jardines, calles y monumentos, mientras que las Cruces de Mayo, una fiesta con carácter religioso que se celebra en varias regiones, consiste en adornar cruces con flores, mantones y cerámicas.

Según los expertos de Pelargonium for Europe (PfE), en Europa se venden cada año millones de geranios y su popularidad va en aumento.

¿Por qué los geranios?

En este sentido, los profesionales de PfE atribuyen la fama de los geranios a varias razones, como su facilidad de cultivo y su abundante floración desde primavera hasta otoño.

Además, los expertos destacan que los geranios son plantas duraderas, así como poco sensibles a plagas, enfermedades y al sobrecalentamiento, “lo cual es crucial a la hora de seleccionar plantas para festividades como las mencionadas, ya que se debe asegurar su resistencia y evitar que se marchiten prematuramente”.

Por su parte, los geranios están disponibles en un arco iris de colores, desde rosas y rojos hasta blancos, naranjas, morados y toda una gama de variedades bicolores, estampadas e inusuales, así como perfumadas, verticales, trepadoras, autopodantes y muchas más opciones.

Más allá de sus características como planta, también “combinan bien con todo tipo de plantas y prosperan en una amplia gama de entornos”, apuntan los expertos de Pelargonium for Europe.

Historia de los geranios

Como sucede con todo lo que hoy es popular, el geranio ha recorrido un largo camino hasta llegar a ser lo que conocemos en la actualidad.

Su origen se encuentra en Sudáfrica, donde crecen más de 250 especies silvestres, de las cuales unas 50 se localizan en los alrededores de la Montaña de la Mesa. También se pueden encontrar geranios silvestres en Australia, Nueva Zelanda, Irán o Irak.

Sin embargo, las especies silvestres tienen poco en común con las variedades de geranios que conocemos en la actualidad. Algunas crecen en forma de arbusto y alcanzan los dos metros de altura, mientras que otras prosperan en desiertos y semidesiertos. Estas plantas, que pueden alcanzar hasta un metro de altura, suelen tener tallos gruesos que les sirven de depósitos de agua.

El viaje del geranio empieza en 1652, cuando los holandeses habían establecido una base de aprovisionamiento en el Cabo de Buena Esperanza, que alimentaba a los barcos que se dirigían a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

En 1672, Paul Hermann, botánico y médico alemán que prestaba servicio en los barcos holandeses, descubrió geranios en las estribaciones de la Montaña de la Mesa.

Por tanto, se encargó de enviar numerosas especies de geranios silvestres y otras plantas con flores a la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, que resultaron ser muy resistentes y, para 1686, ya había diez especies diferentes de geranios en los jardines botánicos de Leiden.

Desde allí, el geranio llegó a otros jardines botánicos de los Países Bajos y, para el siglo XVIII, ya se encontraba en muchos jardines botánicos de toda Europa. En esta línea, la nobleza y los habitantes adinerados de las ciudades también lo cultivaban en sus jardines e invernaderos.

Aunque no fue hasta el siglo XIX cuando el geranio se extendió definitivamente por toda Europa. Desde ahí, se crearon innumerables variedades con diferentes colores de flor, crecimiento y formas de hoja. Con el tiempo, los ricos de las ciudades comenzaron a llevar esquejes de geranio al campo, y fue así como la planta se convirtió en un adorno típico de los balcones de las masías rurales.

Al principio, el geranio aparecía sobre todo en las ciudades. Solo se convirtieron en un adorno típico de los balcones de las masías rurales después de que los habitantes ricos de las ciudades y sus sirvientes llevaran cada vez más esquejes de plantas al campo.

A medida que avanzaba el XIX, el geranio adquirió una relevancia mayor como planta ornamental. Cabe destacar que en el sur de Francia y Argelia también se convirtió en un verdadero factor económico al cultivarlas a gran escala para la industria del perfume.

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